Una habitación anti-agobio

Nada como acabar una dura jornada, bien sea del trabajo o bien de la vida rutinaria, dedicándonos unos minutos en nuestro santuario, que es lo que habría de ser nuestra habitación. ¿De qué forma hacerlo? Acá te damos ciertos trucos.

Una decoración  Zen es ideal para trasmitir calma y calma, y por qué razón no ¡Favorecerte de sus principios! Relajación, armonía, orden, tranquilidad… Este es un género de decoración oriental y no es preciso gastar demasiado, es suficiente con saber contar con apropiadamente de los elementos ornamentales y ¡Sacarle partido!

Tonos neutros

Los colores claros y neutros asisten a la relajación. Los tonos que puedes utilizar son: beis, marfil, blanco y gris, estos le van a dar a tu habitación una sensación de paz.  Estos colores dan la sensación de amplitud y calidez. Y si deseas darle un tanto de color, hazlo con detalles ornamentales, que reflejen tonos presentes en la naturaleza.

Moblaje

¡Fuera los dispositivos electrónicos! Celulares, televisión, radios, tablet, etc… Son elementos que acaban dejándonos deseoso y agitados, recuerda que tu cuarto es para reposar. En la decoración Zen los muebles han de ser de líneas simples y rectas, bajos y en su mayor parte, preservan el tono de la madera natural.

Los entornos cálidos, se consiguen con los detalles como una alfombra, por poner un ejemplo, que puede traer un nuevo entorno a tu habitación, del mismo modo que un sillón, van a hacer de tu habitación un espacio cómodo y agradable. Los tapetes, cojines y edredones en colores suaves y con texturas naturales como el algodón o bien la seda, van a dar la calidez que precisas.

Ante todo ¡Orden! Guarda la mayor parte de las cosas, únicamente deja ciertas, las que te den un representen instantes de dicha. Evita elementos que sobrecarguen el entorno. Debes eludir la polución visual.

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